"No sé cómo empezar", esta es la primera afirmación que hago cuando tengo que escribir un tema para un examen o preparar una clase o hacer un trabajo; en estas situaciones necesito redactar bien, explicar claramente los contenidos y, además, hacerlo con un lenguaje culto. Ante estas perspectivas, me "bloqueo" y no sé cómo empezar, ni cómo continuar. Para mí, hacer este trabajo supone sacrificio porque invierto mucho tiempo mirando y remirando el diccionario de sinónimos, la gramática, leyendo y releyendo lo que he escrito cincuenta mil veces; y aún así, siempre consigo un texto mediocre, nunca me siento satisfecha, creo que falta algo...
Ahora bien, cuando escribo por placer, es decir, cuando escribo porque me apetece, o porque psicológicamente lo necesito, entonces no me cuesta nada empezar. Escribo todo lo que me pasa por la mente: idea que tengo, idea que apunto; no me preocupa la gramática, ni la coherencia, ni la puntuación. Nada me preocupa, simplemente "vomito" todo lo que tengo en la cabeza y que por un motivo u otro no quiero compartir con nadie, es una especie de desahogo. Resultado: un texto sin cohesión con las ideas muy mezcladas, un escrito que a veces resulta incluso infantil.
Cabría comentar que nunca he tenido inquietudes de "escritora" en el sentido de persona que se dedica a cultivar los géneros literarios. No he intentado escribir ni un cuento ni un poema..., creo que no está hecho para mí.
¿Soluciones? Supongo que hay, sólo hay que saber vehicularlas. Así lo espero. (EV)
Cassany, David. La cocina de la escritura. Anagrama. Barcelona, España. 1993.
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Un texto que definitivamente ha ido conmigo, todo eso me sucede siempre. Ha ido en el blanco y es tan hermoso que ella pueda entenderme. 1993, escrito que ha ido conmigo. Porcierto ¿"La cocina de la escritura"?, hahaha, tengo que leer el libro o sea lo que sea eso, razones que tú entiendes.
Gracias por leerme♥ >Greey.

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