10 de noviembre.- Conozco a José Carlos Becerra.
11 de noviembre.- Cena en casa de José Carlos.
Casi me secuestra, es un poeta.
22 de noviembre.- Visito con José Carlos la casa de Dickens.
Me gusta; me gusta mucho. (José Carlos por supuesto.)
23 de noviembre.- Ojalá me hable pronto.
29 de noviembre.- Recorremos juntos la Tate Gallery. Sí, creo que sí: estoy enamorada.
Londres: ¡Se encuentra en esta ciudad una extranjera enamorada de un poeta!
17 de diciembre.- ¡Soy la mujer más feliz del mundo!
18 de diciembre.- París: Huelga de luz por algunas horas.
19 de diciembre.- ¡Es increíble! Quiero a José Carlos y yo a Windsor con un inglés. ¿Cómo puedo enredarme de esa forma?
26 de diciembre.- Para mí hoy es navidad: estoy con José Carlos.
29 de diciembre.- Siempre que estamos juntos José Carlos cocina y lo hace muy bien.
1 de enero.- José Carlos esconde mi bolsa para que me quede con él. Eso quiero, pero, ¿y después?
3 de enero.- Llevo su ropa a la lavandería mientras él escribe.
8 de enero.- Vamos al cine. Es duro conmigo, pero dice que es porque me quiere.
10 de enero.- Recorremos Londres por todos sus rincones.
22 de enero.- Quisiera escribir un libro aunque él no lo leyera.
14 de febrero.- No entiendo cómo es posible que José Carlos sepa tanto de todo.
16 de Marzo.- Todo el día encerrados. Hacemos un pacto: ¡Querernos toda la vida!
*Afuera, no sé cuándo, ha dejado de nevar y pienso si me gustan esas gotas que empiezan a caer.
*Hoy estamos en el cine con Hugo y Lucinda. Mientras vemos la película José Carlos me suelta nuevamente el cabello como si fuera una antigua costumbre.
*Esboza su sonrisa fácil; me suelta el cabello y me mira con tranquilidad.
Un poco más tarde una de mis amigas ve el reloj:
-Estamos felices, José Carlos -dice mirándome-, pero si no nos vamos, perderemos el último tren.
-Sí nada más que me da muchísima pena decirles que he decidido quedarme con ella -responde mientras me toma de la cintura.
Yo me aparto bruscamente.
-¿Qué te pasa?
-Que te quedas.
Desaparece en busca de los abrigos.
-¡Ya ligaste chiquita!
-¡Sh! No seas payasa.
-Calladita, calladita. Pero se queda contigo.
-Por favor, sh, cómo son. Les juro que estoy más extrañada que ustedes. Lo juro.
-Sí, cómo no, claro.
Viene hacia acá con dos abrigos; corro al cuarto, tomo el mío de encima de su cama y, cuando salgo a la puerta, mis amigas ya se han ido.
Estamos solos y siento miedo.
-Por favor, déjame salir ¡sé que es broma. ¡Espereeeen! Ábreme la puerta.
-Quédate.
-¡Estás loco!
-¿No te quedas?
-Claro que no. ¡Vooy! ¡Vooy!
-¡Shh! Vas a despertar a los vecinos.
-Abre.
-Dame un beso.
Tiene los ojos cerrados. Busco un espacio en su cachete barbado, aunque sé que su boca me gusta. A penas si lo beso. Abre la puerta, salgo como tiro al elevador, voy a la calle rumbo a la estación y encuentro a mis amigas en la entrada del metro.
-¡Eres una estúpida! te hubieras quedado.
-¡Qué tonta, qué tonta! -agrega una de ellas- a mi no me lo dicen dos veces.
-Pero a mí sí.
Silvia Molina.
Gracias por leerme♥ >Greey.

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