Este día, evidentemente amanecí apagada. Ya tenía un rato de no amanecer tan callada pero sorpresivamente, no lloré, no sólo eso, creo que puedo sentirme feliz de sentir. En el instante en el que las personas se van comienza un proceso que hasta el momento para mí, no tiene nombre pero refiere a ese lapso en el que yo decido sufrirle porque sí (aparentemente es una decisión, cuestión que aún no he logrado entender), quiero decir que amanecí de esta manera porque tal vez pasó una situación este fin de semana que favoreció la decisión de hacer las cosas a mi manera... logré decir todo lo que quería decir y aunque dije un "no" calladito, también pude tener entre mis brazos la sensación de calma otra vez, muy rápida, muy lenta, muy pausada, muy corta... la puedo recordar tan perfecto, lo bien que se sentía que, vaya que duele.
Ya antes había dicho que suelo desear que las personas vuelvan, que se recreen escenas, que yo pueda volver a abrazarlas y decirles ahí cuánto las he extrañado sin que la situación se vuelva comprometedora. Ahora, quiero aclarar, que me encantaría externarle absolutamente todo lo que siento, escribirlo... pero la verdad es que ni siquiera sé cuánto daño podría causarme eso, es por eso que en vez de ir a esa conversación a medias, estoy aquí.
Ya antes me he dicho a mí misma que las situaciones pasan por algo y no estoy segura de lo mucho que volvió a romperme saber que "el destino nos puso en un mal día a los dos" para haber reaccionado así, fue tan perfecto el enojo mutuo, tan perfecto que quebró lo poco que ahí quedaba pero la verdad, afirmándolo aún ahora, de verdad volvería a actuar de esta manera, quizá con más cautela, quizá con más cariño, pero definitivamente pondría como prioridad las responsabilidades más grandes (como le llamo yo).
He considerado muchas cosas para lo que sea que sea este momento, la que más ha quedado en mi mente estos días es: estarme preparando para estar bien conmigo, estarme preparando para estar lista para querer, digo, a mí, a cualquier otra persona y poder entregar algo mucho más puro, menos dañado... bueno, digamos que, igual de dañado pero sin afectar en cualquier forma mi futura relación. Y en serio, a pesar de todo, creo que puedo seguir queriendo tanto como lo he hecho ¿es que se puede mucho más? ¿O es que yo también he decidido entregar todo ese amor que no me doy? Hace unos días, estaba hablando con la chica que solía ser mi mejor amiga y también leí algo que, digamos, me agradó por el hecho de sentirme identificada: la forma distorsionada en la que ahora me veo.
Con Eli recordé que yo no era así pero, de verdad: no era así. Antes de ser esta persona, fui una chica siempre positiva, siempre enérgica, incluso me desesperaba la "gente ridícula que lloraba por todo", como la novia de Arturo, realmente no lo podía entender. Quizá era de las pocas cosas en las que no conseguía ser empática: entender a Ale ¿Es también una cuestión de la vida para ponerme en posiciones en las que de otra manera no hubiera querido? Ah, le sigo justificando... en fin, escribí "...creo que estoy bien pero en definitiva he estado mejor y es raro pensarme como la persona que era y ahora me decaigo por todo... neta es raro pensar que esta no era yo. Como: madres, las cosas sí eran diferentes conmigo y como que esta realidad no es la normal, la que debería estar viviendo. No sé si me comprendas con eso, quizá tú también pensaste algo parecido en su momento. Está medio raro. Incluso siento que es medio ridículo", porque, lo siento. Tal como ya omitir lo que siento cuando me preguntan y decir mentiras.
¿Qué pasa con la cantidad de empatía que logro sentir? ¿Qué pasa con todo eso con lo que nunca logré sentirme bien? ¿Esta versión distorsionada de mí sólo estaba ahí oculta en la oscuridad y a sus mejores momentos decidió salir a brillar y hacer de esta parte de mi vida toda una escena? La verdad es que me cansa, tanto que me cansa decir lo que siento, como me cansa sentirme así, es realmente tedioso pensar que esta no era yo.
Es difícil sentir en estos días y como dije al principio, me hace feliz saber que soy capaz de sentir, de perdonar, de amar pero me pone realmente mal saber que es algo que probablemente ya no puedo tener, no con él. No con nadie. Estoy segura que por más que lo desee... no estoy lista. En mi cabeza pasan escenas infinitas en las que pido que alguien vuelva, que alguien esté conmigo, que alguien me abrace y se quede en silencio, simplemente ahí... y yo vuelva a esos días donde dormir al lado de alguien, simplemente sintiendo su presencia, se vuelva calma, se vuelva paz. Dormir se volvió un proceso difícil y ya me dirás anoche, cuando estuvo aquí y sé que me abrazó y sé que su olor permanecía por un tiempo más conmigo... la verdad no estoy segura de lo que estoy extrañando ahora, a mí me parece una locura estar sintiendo todo esto por alguien que estuvo en mi vida sólo un mes, de verdad no entiendo lo que pasa y me desespera no tenerlo bajo control, me estresa mucho, sé que lo hace, sé que es una situación que necesito aceptarla pero no puedo, no puedo entenderme, no puedo entender lo que siento, porqué lo siento... es como necesitar aceptar el dolor y dejarlo pasar, como "vamos, estás aquí, sufrelo, ten el duelo... pero continúa". Hay muchas desventajas en esto como el hecho de querer hacer tanto y no sentirme suficiente, no sentirme lista, no sentirme bonita, no sentirme. Ahí esta: no estoy en donde debo de estar, no me siento.
Y respecto al título de la entrada y a lo que va todo esto... es que creo que es muy difícil que yo encuentre personas que realmente conecten conmigo, porque pueden no tener los mismos gustos pero sí congeniar en la conversación y sí entender, y sí tener interés, y sí escuchar y ser escuchado y sí ser compañía y ser silencio al mismo tiempo porque... pocas personas saben que mi punto clave para sentirme bien con alguien es cuando se crea uno de esos silencios incómodos, entonces ahí sé si ese silencio fue tan tranquilo y adecuado que no incomodó a nadie o es de esos donde en realidad, sabes que las cosas realmente no podrían funcionar. Los silencios incómodos, en realidad, para mí son un punto clave y son divertidos porque aunque tal vez para mi acompañante sea una escena agobiante a mí me está divirtiendo en mi mente "eh, es una de estas escenas... te estás sintiendo cómoda? creo que sí está funcionando" y sé que en muchas de estas ocasiones he soltado una risa, de esas donde te ríes sin darte cuenta y dices "perdón, me acordé de algo". Me parece imprescindible continuar con ese tipo de conexiones que no resultan malas en la vida, si no, todo lo contrario. Son ese final feliz al final de tu día, donde sabes que ahí hay alguien con quien vibras tan perfecto que las cosas funcionan aún a miles de kilómetros de distancia, aún a meses de ya no hablar. Cuando vuelven, es como si todo ese tiempo no importara: esa vibra tan bonita que sientes en el cuerpo, en tu ser te hace confirmar que estás exactamente en donde debes de estar... y sonríes. Probablemente por eso siento tan difícil y me hago terca para separarme de ciertas personas, ¿es también esto parte de una justificación? ¿Cómo puedo estar segura de si me hace mucho más feliz de lo que me daña? Le hice esta pregunta ayer y me la hizo de vuelta: la verdad es que no lo sé pero estoy pronta a descubrirlo.
Gracias por leerme♥ >Greey.Y respecto al título de la entrada y a lo que va todo esto... es que creo que es muy difícil que yo encuentre personas que realmente conecten conmigo, porque pueden no tener los mismos gustos pero sí congeniar en la conversación y sí entender, y sí tener interés, y sí escuchar y ser escuchado y sí ser compañía y ser silencio al mismo tiempo porque... pocas personas saben que mi punto clave para sentirme bien con alguien es cuando se crea uno de esos silencios incómodos, entonces ahí sé si ese silencio fue tan tranquilo y adecuado que no incomodó a nadie o es de esos donde en realidad, sabes que las cosas realmente no podrían funcionar. Los silencios incómodos, en realidad, para mí son un punto clave y son divertidos porque aunque tal vez para mi acompañante sea una escena agobiante a mí me está divirtiendo en mi mente "eh, es una de estas escenas... te estás sintiendo cómoda? creo que sí está funcionando" y sé que en muchas de estas ocasiones he soltado una risa, de esas donde te ríes sin darte cuenta y dices "perdón, me acordé de algo". Me parece imprescindible continuar con ese tipo de conexiones que no resultan malas en la vida, si no, todo lo contrario. Son ese final feliz al final de tu día, donde sabes que ahí hay alguien con quien vibras tan perfecto que las cosas funcionan aún a miles de kilómetros de distancia, aún a meses de ya no hablar. Cuando vuelven, es como si todo ese tiempo no importara: esa vibra tan bonita que sientes en el cuerpo, en tu ser te hace confirmar que estás exactamente en donde debes de estar... y sonríes. Probablemente por eso siento tan difícil y me hago terca para separarme de ciertas personas, ¿es también esto parte de una justificación? ¿Cómo puedo estar segura de si me hace mucho más feliz de lo que me daña? Le hice esta pregunta ayer y me la hizo de vuelta: la verdad es que no lo sé pero estoy pronta a descubrirlo.
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